El último animal de fuego

El último animal de fuego, en su cueva solitaria y oscura, dormía soñando sin pensar pues, en su calidad de animal, sus cualidades cerebrales eran algo limitadas.  Soñaba con la última vez que hizo el amor y la última vez que vio una hembra todavía viva.  En su sueño el mundo era un abrazo monumental de fuego y de carbón, y su morada estaba pintada de un rojo que, mas que vivo, efervescía con una alegría teñida de chispas en el ambiente.  Había convencido a la hembra que éste era un nido digno de su descendencia.  La dejó instalarse en el lado más caliente del cráter que había sufrido tanto para poseer.  Había expulsado y rechazado a dragones de escamas con tantos bellos matices que ya no los recordaba.  Ella, la dragona, parecía estar en paz en el lugar que había escogido, sin embargo, él sabía que pronto comenzaría a violentarse al grado de echar bocanadas de llamas por cada uno de sus poros.  Era el proceso natural.  Pero él esperaría y la mantendría a raya.  Soportaría el contacto físico de su piel hecha brazas y la mantendría en su lugar con acurrucos y sutiles abrazos de sus alas.  Lo soportaría todo por amor.  El penetrar de los cuernos de ella en su cuello y la última llamarada a manera de explosión proviniendo de su boca dentro de la suya.  Y hasta entonces, estando ella exhausta y francamente aplacada, el podría con las pocas fuerzas que le quedaran finalizar el acto de amor.  Y, por un momento, por un mágico momento de éxtasis que no duraría más de un segundo y que no se volvería a repetir por años, ambos serían al mismo tiempo seres de sangre helada y yerma.  Seres solitarios haciéndose compañía en el momento de lo que para los dragones es una verdadera explosión.  Estar juntos y ser un solo ser por un instante eterno en el que el futuro sería perpetuado con las semillas de ambos.
 
Todo esto era todavía imaginación dentro del sueño del último animal de fuego.  Volvió de su ensoñación dentro de su irrealidad onírica y contempló nuevamente a su pareja poniéndose cómoda a sabiendas de que ésta era la paz antes de la tormenta del cortejo por consumarse.  Miró a su dragona y la descubrió hermosa, justo en el momento en que, por el rabillo de su horizonte visible, vio cómo una parvada de hombres, a espaldas de ella, salían de la parte de atrás del cráter bajo la montaña con sus ansias maléficas de exterminio.  El animal de fuego, asustado ante la visión de lo que se aproximaba, echó a volar inmediatamente hacia su amada para protegerla ahora que estaba indefensa en la mira de las lanzas humanas, pero nunca llegó a su destino…
 
Despertó en la fría oscuridad de su cueva con las alas extendidas en camino de un abrazo que se cerró en el aire.  Angustiado y sobresaltado, no trató de explicarse lo que había pasado, pero continuó buscando a su dragona con la mirada, sabiendo que no la encontraría porque en este mísero reducto ninguna hembra posaría siquiera su mirada.  Siguió después sigilosamente atisbando en busca de hombres que amenazaran, pero no los encontró tampoco.  Al poco tiempo se rindió y clavó su mentón sobre el suelo húmedo y terregoso y -a pesar de que en su calidad de animal no tenía conciencia de haber soñado y recordado- sin saber qué era esa punzada que partía desde su corazón, lo invadió la tristeza, y dos lágrimas confusas humectaron sus ojos para evaporarse al tocar su piel escamada y olvidada de amor…
Anuncios

Acerca de Hugo Dragón

Amo escribir, y el poco tiempo que tengo para hacerlo lo vivo intenso. De ahí la estructura corta de mis relatos. Algún día aprenderé a promocionarme...
Esta entrada fue publicada en Scribblings.... Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a El último animal de fuego

  1. Lauz dijo:

    Vaya!
     
    Y dices que te gustó mi blog?  me siento miserable… me gustó mucho más el tuyo.  El que yo escribí se me figura un tanto pueril.  Es más intenso.
     
    Gracias por compartirme tu relato, yo solo divago con ideas…
     
    El que yo escribí me salió así nomás, ni siquiera lo pensé, tal vez si lo hubiera hecho ni lo publico, o por  lo menos lo mejoro.
     
    Me encantó! 
     
    Un abrazote.
     
     

  2. Mª del Pino Naranjo Ramírez dijo:

    Muy, muy bueno,¡escribes muy bien, con mucho sentimiento! Enhorabuena

    • elhuge dijo:

      Muchas gracias! Es una historia que ha dolido en sus momentos. Este día me ha dado por resucitarla un poco. Espero pronto encontrar una mejor manera de compartir/distribuir mis relatos.

      Abrazo

  3. Clara Sil dijo:

    Triste pero hermoso relato aunque uno nunca sabe…
    tal vez en algún rincón del planeta se esconda otra compañera y una segunda parte!
    Saludos desde Argentina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s